martes, 6 de abril de 2010

ALGUNAS CITAS QUE RESUMEN EL TEXTO DE SUSAN SONTAG SOBRE EL HAPPENING

Los “happenings”: un arte de yuxtaposición radical (1962).
Susan Sontag.

[Incluido en Susan Sontag: Contra la interpretación, Ed. Seix Barral, Barcelona, 1984].



“Recientemente, ha aparecido en Nueva York un nuevo género de espectáculo, todavía esotérico”.

Los happenings no tienen argumento, aunque sí una acción, o, mejor aún, una serie de acciones y sucesos.

El primer happening público fue Eighteen happenings in six parts, presentado en octubre de 1959, en la inauguración de la Reuben Gallery, que Kaprow, entre otros, contribuyó a fundar.
Al comienzo Kaprow, Red Grooms, Jim Dine, Robert Whitman o Claes Oldenburg.

Alguno happening son poco densos, otros están más cargados de incidentes; algunos son violentos, otros son ingeniosos; algunos son como haiku, otros son épicos; algunos son meras series de estampas, otros son más teatrales.

El suceso parece ideado para molestar y maltratar al público.

No se atiende al deseo del público de verlo todo.
De hecho, éste suele ser deliberadamente frustrado, representando parte de los hechos en la penumbra o haciéndolo en diferentes habitaciones a un tiempo.

Comprometer al público.

La duración de un happening es imprevisible.

El happening opera mediante la creación de una red asimétrica de sorpresas, sin culminación ni consumación.
La a-lógica de los sueños.

Los happenings están siempre en el tiempo presente.
El discurso queda reducido a un tartamudeo.
Una especie de tartamudeo gestual.

Forma circular.

No es posible comprar un happening; sólo sufragarlo (p. 293).

Nunca es resucitado, vuelto a representar.

Las personas aparecen como objetos.

Gran parte de la acción, violenta entre otras cosas, de los happenings exige el uso de la persona como objeto material.

Los happenings tienen lugar en lo que podría denominarse idóneamente un “medio”, y este medio es característicamente confuso y desordenado y está abarrotado en extremo, construido con materiales por lo general frágiles, como papel, tela y otros escogidos por su deterioro, su suciedad y su inservibilidad.

Los happenings registran (de un modo real, no simplemente ideológico) una protesta contra la concepción del museo de arte.
No es posible apoderarse de un happening.

Son collages ampliados o trompe l´oeil vivificados.
La aparición de los happengins puede ser descrita como una consecuencia lógica de la escuela de pintura de Nueva York de los años cincuenta.

La importancia de Robert Rauschenberg y de los “assembleges”.

Un cierto tono surrealista.
El propósito surrealista de destruir significados convencionales y crear nuevos significados o contra-significados mediante la yuxtaposición radical (el “principio del collage”).
Incluso uno los métodos clásicos del psicoanálisis, la asociación libre, puede interpretarse como otro resultado del principio surrealista de yuxtaposición radical.
En el surrealismo hay una apreciación creadora de lo inservible, lo vacío, los objetos démodé, la civilización moderna; me refiero al gusto por un determinado tipo de no-arte apasionado que se conoce como “camp”.

Artaud prevé nada menos que la anulación absoluta del teatro occidental moderno, con su culto a las obras maestras, su primordial atención al texto escrito (la palabra), su pálida calidad emocional. Artaud escribe: “El teatro debe igualarse a la vida; no a una vida individual, ese aspecto individual de la vida en el que triunfan los personajes, sino el tipo de vida liberada que barre la individualidad humana”.
El teatro debe proporcionar “al espectador los auténticos precipitados de los sueños en los que se expresen tumultuosamente, en un nivel no falsificado ni ilusorio, sino interior, su gusto por el crimen, sus obsesiones eróticas, su salvajismo, sus quimeras, su sentido utópico de la vida y de la materia, incluso su canibalismo… El teatro, como los sueños, debe ser sangriento e inhumano”.
Artaud muestra la conexión entre tres rasgos típicos del happening: primero, su tratamiento suprapersonal o impersonal de las personas; segundo, su hincapié en el espectáculo y el sonido y su indiferencia respecto del mundo; tercero, su confesado propósito de agredir al público.

El apetito de violencia.
Porque el último blasón de la vida emocional es el miedo.

Ceremoniosidad e ineficacia.

Comedia.
El secreto de la comedia es la inexpresividad –o la reacción exagerada, o la reacción inadecuada, que son una parodia de respuesta verdadera-. La comedia, tanto como la tragedia, opera con una cierta estilización de la respuesta emocional. En el caso de la tragedia, ésta se produce por una intensificación de la norma del sentimiento; en el caso de la comedia, por la subreacción y la reacción inadecuada ante las normas del sentimiento.
Quizás el surrealismo sea la extensión extrema de la idea de comedia, pues abarca toda su gama, desde el ingenio al terror.

Lo que sucede en los happenings es, en su sentido más profundo divertido.
Hay algo cómico en la experiencia moderna como tal, una comedia demoníaca, no divina, precisamente en la media en que la experiencia moderna está caracterizada por situaciones mecanizadas y sin significado de falta de relación.

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